Lima -  Cultura y Vida cotidiana

 

La ciudad de Lima concentra una gran actividad cultural, lo cual se aprecia por sus innumerables museos, universidades, centros culturales, teatros, salas de exposiciones y de conciertos, cines y en sus representaciones cotidianas al aire libre. En los últimos años, el centro histórico se ha convertido en sede de las bienales nacional e internacional de arte de Lima, que se realiza en los ambientes de históricas edificaciones.

Lima es la ciudad del criollismo, de las canciones de Chabuca Granda (La flor de la canela), de los toros de Acho, de la procesión del Señor de los Milagros, del turrón de doña Pepa, del cebiche, de la poesía y el arte, de sus santos patronos nacidos en ella (Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Juan Masías), de la marinera limeña, de los bailes afroperuanos, de la chicha morada, de la causa limeña y los anticuchos.

Lima es el crisol del Perú, en ella se encuentran cohabitando todas las sangres y razas, que han hecho de este país un país mestizo, característica que aflora en todas las expresiones de su cultura.

El señor de los Milagros

La tradición del Señor de los Milagros comenzó a mediados del siglo XVI, cuando un anónimo peón del barrio de Pachacamilla, lugar donde vivían los esclavos que trabajaban en las tierras del encomendero de Pachacámac, pintó la imagen para adornar el salón donde se reunía su cofradía. La imagen estaba asociada a un culto original de protección ante los sismos heredado del santuario precolombino de Pachacámac. El 16 de noviembre de 1655, un terremoto destruyó Lima pero dejó en pie la pared donde estaba pintado el Cristo. A partir de entonces los negros comenzaron a rezarle y las mujeres llevaban a sus hijos para que miraran la cara del Cristo Moreno. El nuevo dueño de esos terrenos consideró dicha adoración como una herejía de esclavos y mandó cubrir la imagen con pintura, pero cada vez que se intentaba cumplir sus órdenes la imagen volvía a aparecer más clara y nítida que cuando fue pintada.
En 1670, el parroquiano Andrés León se dedicó a cuidar la imagen. Al poco tiempo el lugar se convirtió en un pequeño templo y el Cristo pintado, que para entonces era conocido como el “Cristo de maravillas”, se empezó a llenar de ofrendas de oro y plata por los favores recibidos. El Conde de Lemos y el Cabildo Eclesiástico decidieron poner punto final a todo el escándalo del Cristo milagroso, destruyendo la pared. Todos querían ser espectadores de ello y, según el Archivo oficial de Las Nazarenas, una multitud
miraba aterrada cómo se acercaban los enviados del virrey a demoler al Cristo. Entonces, ocurrió lo increíble. Los soldados que trataron de cumplir la orden fueron atacados por una fuerza sobrenatural, que los paralizó, y cayó una lluvia torrencial. Entonces, el virrey ordenó realizar la primera misa ante la imagen.

En 1684 Sebastián de Antunao compró el terreno donde estaba el Cristo y construyó una pequeña capilla, pero otro sismo destruyó nuevamente la ciudad el 10 de octubre de 1687. Entonces el padre Alonso de Messia decidió sacar en procesión una copia de la imagen. Sólo ocho personas cargaron las andas de madera, sin mucho esfuerzo. Las madres nazarenas, descontentas con la precariedad, decidieron mandar pintar un Cristo mucho más grande y unas andas más estables. En 1776 se organizó la Hermandad del Señor de los Milagros. Eran necesarias 24 personas para mover al Señor sólo cien metros por lo que se optó por reclutar a la mayor cantidad de gente. Llegaron a ser 3 500 miembros divididos en un ejército, presidido por el mayordomo general y conformado por 20 cuadrillas de cargadores (con 200 devotos cada una) y dos cuadrillas de cantoras y sahumadoras, que también elaboran las alfombras de flores y los arreglos del atrio de Las Nazarenas. Tras esta cuadrilla iba, como hoy, todo Lima.

Actualmente el Señor tiene su propia iglesia y en su parte frontal permanece la pared de adobe con la figura original del Cristo Crucificado. El Señor recorre Lima durante el mes de octubre y excepcionalmente en alguna fecha importante del calendario litúrgico. El color morado del hábito de sus seguidores fue instaurado en el siglo XVII por las religiosas carmelitas nazarenas. Hay hermandades en toda Latinoamérica, España, Ucrania y Estados Unidos. El diario pontificio Observatore Romano calificó alguna vez a la procesión como la más grande del mundo, pues se cuentan entre sus asistentes a cerca de un millón de fieles.

Gastronomía

Lima es la capital gastronómica de América gracias a que ha desarrollado una gran creatividad en sus platos y a que su tradición culinaria costeña ha asimilado una gran gama de ingredientes que recogen lo mejor de las cocinas andinas, afroperuana, orientales y occidentales. Últimamente ha cobrado apogeo la cocina novoandina, que incorpora lo mejor de los productos y las especias andinas en una preparación dietética y balanceada.

Por su cercanía al mar, los principales potajes limeños son a base de pescados y mariscos frescos. Sobresalen entre ellos el famoso cebiche, el escabeche, las conchitas a la parmesana, el pescado a la chorrillana y el cóctel de camarones. La tradición de las comidas crudas, existente en épocas precolombinas, se enriqueció con la adaptación al clima peruano de una variedad de limón originario de África del Norte y, posteriormente, con los aportes de la cocina japonesa. Un buen cebiche se prepara con un buen pescado, remojándolo por cinco minutos en zumo de limón. Se acompaña de ají, sal, choclo y camote, y se sirve al final acompañado de cebolla. Hay una versión light, que se llama tiradito, por lo general sin ají ni cebolla. Se pueden servir con alguna crema de ají amarillo o rocoto.

Otros platos limeños muy conocidos son el caucau, la carapulcra, la
papa rellena, el arroz verde con pollo, el tacutacu, el sancochado, los anticuchos, el pollo a la brasa, la causa a la limeña, tamales, lomo saltado y el ají de gallina. Asimismo hay típicos postres como la mazamorra morada, los picarones, el suspiro a la limeña, el arroz con leche y el turrón de doña Pepa. Entre las bebidas refrescantes se recomienda la chicha morada y entre los aperitivos el internacional pisco sour, cóctel a base de pisco y limón peruanos, hielo y azúcar o jarabe de goma.

Por otro lado, Lima ofrece una variedad increíble de posadas y restaurantes de comida peruana de alto nivel, además de restaurantes árabes, alemanes, chinos o chifas y japoneses o sushi bar, y de familiares fondas, huariques y cebicherías.

Bailes típicos

Lima posee también una gran riqueza musical, la cual se aprecia desde sus marineras limeñas, sus valses y sus ritmos negros como landó, festejo, inga, alcatraz, son de los diablos, panalivio, zapateo criollo y levántamelo maría hasta sus diversos bailes regionales teñidos de espíritu andino. Con guitarra y con cajón, así empiezan las jaranas en Lima.

Las leyendas de sus bardos criollos sazonan las fiestas tradicionales. Los temas de Eduardo Montes y César Manrique, considerados “padres del criollismo”, aún se escuchan entre los admiradores de la llamada guardia vieja. Sus seguidores fueron Felipe Pinglo, Pablo Casas, Augusto Ascuez, Alejandro Ayarza “Karamanduka”, Pedro Bocanegra, Bartola Sancho Dávila, Nicanor Casas, Pedro Arzola, Nicomedes Santa Cruz y Alejandro Sáenz. Los centros del criollismo eran el Rímac, los Barrios Altos y La Victoria, donde existe aún un lugar que mezcla el criollismo con la música afroperuana: “La Valentina”, de Valentina Barrionuevo y el “Manchao” Arteaga.

Una nueva generación se encargó de hacer imperecedera esta música. Ahí estaban Serafina Quinteras, Eloísa Angulo, Graciela y Noemí Polo, Alicia Lizárraga, Edith Barr, Rómulo Varillas, Rafael Matallana, Chabuca Granda, Jorge Pérez, Oswaldo Campos, Lorenzo Sotomayor, Manuel Raygada,
Augusto Polo Campos, Eduardo Márquez Talledo, Adrián Flores, Laureano Martínez, César Miró, Alicia Maguiña, Rosa Palma y Lucha Reyes, entre muchos otros más.

Al frente de las nuevas generaciones se encuentran Eva Ayllón, Cecilia Bracamonte, Tania Libertad, Lucía de la Cruz, los hermanos Zañartu, Carmina Canavino, Helen Burhum, Cecilia Barraza, Julie Freundt y Fabiola de la Cuba.