Lima -  Arqueología e Historia

 

Época precolombina

Los hallazgos de instrumentos de piedra en la cantera de Chivateros, en el valle del río Chillón, al norte de Lima, constituyen una de las huellas más antiguas de la presencia humana en el Perú y corresponden al período lítico (7500 años a.C.). Sin embargo, las primeras comunidades que poblaron el departamento de Lima se ubicaron en Ancón, Pampa Calvario y Chilca. Eran grupos de pescadores y recolectores que empezaban a descubrir la agricultura (6000 a.C.). La cerámica y las piezas metálicas, halladas posteriormente en el centro ceremonial de Garagay, muestran una clara influencia de la cultura Chavín. Entre los años 200 y 650 d.C. (Horizonte Medio), se desarrolló la cultura Lima en la zona de Maranga y se produjeron los primeros asentamientos en la Huaca Pucllana de Miraflores y en Pachacámac.

Con la llegada de los hombres de Wari, grandes urbanistas, se construyó en Huachipa, sobre los restos de un asentamiento de la época arcaica, la inmensa ciudad de adobe de Cajamarquilla (850 d.C.), que albergó alrededor de 15 mil habitantes. Igualmente se procedió en Pachacámac, donde se erigió el gran complejo religioso y oráculo costeño más importante de la época, el cual fue usado posteriormente con el mismo fin por los incas. El gran dominio Wari se desmoronó hacia el año 1100 d.C., época en la cual surgieron los cacicazgos regionales de Ichma (Pachacámac), Pucllana (Miraflores), Huallamarca (San Isidro), Collique, Maranga y
Puruchuco (1100-1400 d.C.). Paralelamente apareció la cultura Chancay, dueña de una cerámica muy particular y de prodigiosas técnicas que emplearon en la elaboración de iconografías sobre textiles. Todas estas culturas fueron absorbidas por los incas.

Época colonial

La “Ciudad de los reyes” fue fundada por Francisco Pizarro el 18 de enero de 1535 en las riberas del río Rímac (en quechua: “hablador”, vocablo del que deriva la voz “Lima”), sobre las tierras y templos del cacicazgo de Taulichusco. Dichas tierras eran habitadas por una veintena de pueblos indígenas sometidos por los incas. Los restos arqueológicos más célebres de estas culturas son el Santuario de Pachacámac y las huacas de la cultura Chancay. La nueva ciudad fue concebida arquitectónicamente y estratégicamente como un enorme damero amurallado de 117 manzanas que encerraban los solares, iglesias y edificios públicos. Los conquistadores españoles encontraron agua, cultivos, clima templado, la cercanía de un puerto natural y una importante población nativa. Estos factores estratégicos los animaron a fundar la ciudad, la cual en menos de un siglo se convirtió en el centro de poder y de recaudación de riquezas más importante del Virreinato, y en la ciudad más importante de Sudamérica, a la par con México.

En 1541 se fundó el Arzobispado de Lima y en 1542 la ciudad fue designada capital del virreinato español en América del Sur. En 1569 se establece el Tribunal del Santo Oficio de la Santa Inquisición. Lima fue además metrópoli universitaria y sede principal del comercio y de la cultura colonial.
Pruebas de ello son la fundación de San Marcos, la primera universidad del sur del continente, en 1551 y la puesta en funcionamiento de la primera imprenta sudamericana, dirigida por Antonio Ricardo y bajo la protección jesuita, en 1584.

El siglo XVII marcó el inicio del esplendor de la ciudad debido a la construcción de casonas y palacios y a su reconocimiento como la feria comercial más importante de las colonias. A esta ciudad llegaban mercaderías europeas para toda América del Sur y partían hacia España embarcaciones armadas cargadas de ducados. Lima vivía una época de boato, en la que el ornato externo urbano mostró sus riquezas, y aumentó el lujo personal de los limeños, que se movilizaban en costosas carrozas y vestían trajes de seda. El oro y las piedras preciosas, los tapices y las sedas eran comunes en los templos y en las procesiones. Sin embargo, la calma de la ciudad se vio turbada por los devastadores terremotos de 1687 y 1746 y por la incursión de piratas ingleses y holandeses.

Lima independiente

En 1821, durante las luchas por la Independencia, se creó el departamento de Lima, por un decreto del 4 de agosto, integrado por los partidos del Cercado, Yauyos, Cañete, Ica y el gobierno de Huarochirí. De esta manera, Lima se convirtió en la capital del Perú independiente.

En la Guerra del Pacífico (1879-1883), la ciudad de Lima fue ocupada por las tropas chilenas y sufrió graves daños y saqueos. Se libraron las batallas de Chorrillos y Miraflores, donde fueron partícipes batallones de patriotas peruanos no dispuestos a permitir la ocupación.

A fines del siglo XIX, con la desaparición de las grandes murallas que la cercaban, Lima inició su vertiginosa expansión. Las lejanas villas acomodadas de Miraflores, Chorrillos, Barranco, Magdalena e incluso el vecino puerto del Callao pronto fueron absorbidos por la metrópoli. En las primeras décadas del siglo XX, Lima recuperó su boato y se puso a la vanguardia de las ciudades sudamericanas. Eran los años de La belle époque (1920-1930). A mediados de ese siglo, un arrollador ciclo industrial y modernizador hizo crecer la ciudad en todas las direcciones, lo que coincidió con la explosión demográfica y un extraordinario movimiento migratorio del campo. Peruanos de todas las regiones, especialmente andinos, entraron en la ciudad y acomodaron su cultura al lado de la criolla tradicional, produciéndose la culminación del proceso de mestizaje. Sin embargo, también colapsaron los servicios de la urbe.

Actualmente, Lima es una metrópoli sobrepoblada (7 466 190 habitantes, que representan casi el 30% de la población nacional), con 43 distritos y grandes contrastes sociales, culturales, económicos y artísticos. Posee una zona antigua, en actual proceso de recuperación (Lima Centro, Rímac y Barrios Altos), agradables zonas residenciales cercanas al mar (San Isidro, Miraflores, Barranco), tradicionales distritos populares y de clase media y otros elegantes distritos modernos como Surco y La Molina. Además, en ella se encuentra el primer puerto del Callao y numerosos pueblos jóvenes. La Lima actual, patrimonio cultural de la humanidad, concentra todas las culturas, credos, costumbres e historias del Perú.