Apurimac - Introducción y ficha técnica

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Apurímac, “Dios que habla” en lengua quechua, es un departamento que aún no lo ha dicho todo. Por su territorio -muy accidentado, montañoso, con altas cumbres y profundos valles y quebradas- es el departamento andino por antonomasia. Esta región ha sido soslayada injustamente en el diseño de los circuitos turísticos por más de tres décadas, en gran medida por su difícil acceso y su postergación en los planes de desarrollo nacional. Si a estos factores se añade la sombra siniestra de las pasadas incursiones senderistas en la década de los 80, ya no resulta difícil explicarse su marginalidad.

Sin embargo, su geografía ofrece una singular riqueza ecológica que no existe en otro lugar del planeta. El Santuario Nacional de Ampay no sólo es el ecosistema de singulares especies de fauna andina como la salcca, especie de cérvido casi extinta, sino también de particulares variedades de intimpa y pino peruano. Así también, el río Apurímac es uno de los diez ríos del mundo más propicios para la práctica del canotaje. Por otro lado, Apurímac fue el seno de la cultura Chanca, cultura guerrera de tal poder que puso en apuros a los propios incas y, más recientemente, cuna de dos artistas que han forjado la identidad nacional: Chabuca Granda y José María Arguedas, señeras figuras de lo criollo y lo andino, la música y la literatura, respectivamente. Hoy, en este departamento continúan prosperando originales expresiones del folclor y la religiosidad andinos, como, por ejemplo, las que se congregan en la devoción y el culto a la Virgen de Cocharcas.