Amazonas - Cultura y vida cotidiana

Los principales propulsores del arte y la cultura locales son el Instituto Nacional de Cultura-departamental de Amazonas y la municipalidad local, entidades que, con publicaciones periódicas y diversas actividades, han logrado captar la atención de los viajeros, investigadores y amantes de las manifestaciones artísticas y culturales.

La municipalidad de Chachapoyas se encuentra actualmente luchando por la conservación del patrimonio arquitectónico local. Al igual que las grandes ciudades interesadas en su pasado, en Chachapoyas los proyectos de construcción y remodelación deberán cumplir los requisitos indispensables que aseguren la continuidad y permanencia de su importante tradición urbanística local, la que estuvo a punto de perderse por criterios seudomodernistas. Entre las principales manifestaciones culturales destaca la artesanía, en especial los cuencos, con sus decoraciones geométricas, de particular belleza por ser reflejo de la conjunción de elementos andinos y selváticos. Los distintos grupos humanos, como aguarunas y huambisas, han aportado los más distintos elementos culturales, siendo muchos de ellos representativos de la cultura y tradición amazonenses. Las fiestas son también reflejo de la mixtura de caracteres españoles, andinos y selváticos, destacando la fiesta de la chumaichada y los pastorcillos.

Arte popular

Las muestras de arte popular más exóticas son las producidas por los aguarunas. Estos antiguos pobladores de la Amazonía confeccionan simbólicos adornos de gran armonía, como collares con diversos tipos de semillas, tocados de plumas multicolores, cintas de algodón con plumas y cabello humano, textiles, ceramios y cestos. La decoración en todos estos productos presenta generalmente diseños geométricos, continuando con una muy antigua tradición presente en todos los pueblos selváticos. Además, elaboran cerbatanas ums, instrumentos de caza muy codiciados por los visitantes. Otro grupo importante lo constituyen los jíbaros, célebres por su antigua costumbre (actualmente no practicada) de reducir las cabezas de sus contrincantes o de los hombres de tribus enemigas. Conforman un grupo pequeño y se teme que sus costumbres se pierdan a causa de su aculturación.

En el pueblo de Huancas, muy cerca de Chachapoyas, funciona el centro alfarero de la ciudad, donde se confecciona bellas piezas de alfarería.

 Instrumentos musicales

Hay instrumentos que se encuentran muy generalizados por todo el país y otros que son particulares de esta región; así como también hay instrumentos de tradición prehispánica y otros de tradición colonial. Entre ellos se encuentran la corneta o corneta de cacho, que es un pututo con boquilla; los platillos europeos; la broquela o bruquil; la shacapa, tal como llaman en Amazonas a los maichiles o shilshiles (semillas); la maraca o karachaqui, sonajero hecho de una calabaza seca de forma esferoidal con semillas adentro, a la que se agrega un mango de madera (una variación de este instrumento es el sonajero de calabaza); y el huiro o reco-reco, calabaza alargada con estrías en su cara superior que se raspan con un cuerpo rígido (generalmente, un peine).

Otros instrumentos de percusión son el bongó o los gemelos, pequeños tambores con cuerpo de madera unidos por una barra; el bombo o caja, que es una adaptación del bombo de banda europea; el tambor militar; la tarola o cajita redoblante; y la tinya. La hoja de lima o shishaca es una hoja vegetal o lámina de plástico que se coloca sobre los labios para emitir vibraciones; otros instrumentos de viento son el rondín o armónica, la antara, la zampoña, el pinkullo, la gaita, el clarinete y el pututo. Son instrumentos de cuerdas usados en el departamento la mandolina, el violín, la guitarra y el laúd o charango, cuya caja de resonancia es el caparazón del armadillo o quirquincho.

 Aguarunas y huambisas

Aguarunas (Aents) y huambisas (Huampis o Shuares) conforman el pueblo amazónico más numeroso (más de 25 mil habitantes), y pertenecen a la familia lingüística Jíbaro. Ellos descienden también de los jíbaros (Maynas o Shiwiars), combativo pueblo casi en extinción, célebre porque los hombres llevaban como señal de virilidad y fuerza las cabezas reducidas de sus enemigos.

En Amazonas, los aguarunas son más numerosos y habitan a lo largo de los ríos Marañón, Chiriaco, Cenepa, Nieva y Santiago. Los huambisas, de menor número, habitan en la cuencas del Santiago y el Morona. Ambos pueblos son seminómadas, con una economía de autoabastecimiento basada en la caza (sachavacas, venados, tigrillos, otorongos), la recolección (frutos de palmeras, miel) y una agricultura elemental. Son monógamos o polígamos y viven en familias extensas o en pequeños poblados que se encuentran por lo general a lo largo de los ríos.

Entre sus instrumentos más comunes se encuentran la cerbatana, la lanza para la caza, el tocarpo (palo con punta aguda), el hacha, el machete y la pala para la agricultura. Entre sus artesanías destacan textiles, cestas, cordeles y canoas fabricados por los varones; y ceramios y collares de semillas elaborados por las mujeres.

Los aguarunas son gente recelosa y desconfiada, que aún recuerda en sus relatos orales, transmitidos de padre a hijo, la opresión hispana y los vejámenes de los inkis (extranjeros que hablaban inglés); al mismo tiempo, son gente sencilla que tiene una particular e interesante filosofía de vida: “...la vida misma es como el bosque y nuestro destino como el curso de un río, cambiante e impredecible”, según manifestaron a la expedición de Terra Incógnita (Wust y Balaguer) en 1999.

Tradiciones orales y toponimia de Chachapoyas

Los pobladores del departamento de Amazonas mantienen tradiciones muy antiguas, que se remontan incluso a mil años atrás, desde que pueblan estas tierras. Ellos guardan en su memoria colectiva triunfos y derrotas, certezas e incertidumbres de sus antepasados. No hay que olvidar que éste es uno de los departamentos con más alto nivel de analfabetismo; por ello las historias, leyendas, mitos, normas y reflexiones se transmiten sobre todo por vía oral.

Muchas de estas historias se refieren a elementos de la naturaleza, que son relacionados con poderes divinos o que son humanizados, y otras se refieren al respeto que se debe a los antepasados.

La leyenda del Pantano Muerto
Una de las tradiciones más comunes de la provincia de Rodríguez de Mendoza es de índole moral y se refiere al Pantano Muerto. La historia es así: “El pantano era hace mucho tiempo parte de una gran hacienda perteneciente a un hombre muy rico. El hombre era feliz y nada le faltaba, hasta que un día un peregrino le pidió asilo y él se lo negó. Esta grave descortesía llegó hasta oídos del brujo del lugar, quien, molesto por la falta de hospitalidad del hombre rico, decidió castigarlo encargándose de que todas las maldiciones cayeran sobre él. Así desaparecieron todos los bienes del hombre
afortunado y sus ricas tierras se convirtieron en un fétido pantano para recordar a los hombres lo importante de dar posada al viajero”.

Recuerdos históricos aguarunas
Una de las más importantes tradiciones aguarunas se refiere a la conquista española y las exploraciones de hombres de habla inglesa en tiempos de la República. Abel Mayánts, un hombre aguaruna de 42 años, contaba en 1999 a la expedición de Terra Incognita:

“...cuando los extranjeros (iwanch) llegaron al territorio donde vivimos, llegaron diciendo que querían aprender, que querían conocer todo sobre nosotros. Los antiguos les enseñaron. Les mostraron de dónde obtenían todo su oro, cómo soldaban los metales... Después los mataron a toditos. Empezaron con Atahualpa y siguieron con los demás. Sólo algunos escaparon y ellos nos lo contaron.

Después vinieron otros extranjeros, los que traían unos cartuchos buenos para la caza. De ésos que no se mojaban cuando les caía el agua y alcanzaban a los animales aún cuando estaban lejos. Ellos hablaban inglés. Al pasar de boca en boca de los paisanos, la palabra fue mudando hasta trastocarse por inkis. Los inkis también se llevaron mucho y no dejaron nada. Se llevaron plantas medicinales en cantidad, petróleo y mineral. Se llevaron hasta mujeres y niños. Es por eso que mi gente tiene desconfianza”.

Las mujeres blancas
De épocas anteriores a la llegada de los españoles, existen leyendas sobre la existencia de gente blanca y de bellas mujeres en estos parajes. Estas tradiciones se ven corroboradas por los cronistas, quienes describieron a los chachapoyas como “los más blancos y agraciados” de todos los indígenas. Este cuadro relatado por los cronistas y las leyendas aún se mantiene entre los pobladores de Amazonas y no ha podido ser explicado cabalmente por los especialistas, constituyendo una incógnita.

Toponimia de Chachapoyas
El entorno de Chachapoyas abunda en formaciones boscosas que se cubren de niebla en época lluviosa. De este fenómeno derivaría el nombre sachapuyos, en quechua “monte de neblina”. Otra versión la dio el cronista Blas Valera y la defiende la arqueóloga Inge Schjellerup, quien sostiene que Chachapoyas significaría “lugar de hombres fuertes”, nombre dado por los incas a los hombres de esta región, por su resolución a luchar hasta la muerte.

Danzas, fiestas y celebraciones

Danzas tradicionales
La chumaichada es una danza nativa de Chachapoyas y se baila como una cuadrilla francesa. La coreografía deriva de una danza denominada “Los lanceros”, introducida por el obispo Emilio Lisson. La música es de origen indígena y similar al huayno, pero con mayor aceleración. Esta danza tradicional generalmente se baila al inicio y al final de toda celebración. El ritmo es frenético y en muchas ocasiones los músicos terminan danzando con las parejas, en medio de una gran algarabía. La cuadrilla más famosa es Los danzantes de Levanto, que ejecutan sus lances al son de la tinya y la antara.

La huanca, originaria del pueblo de Huanca, cercano a Chachapoyas, está asociada con actividades productivas o creativas como la construcción de una casa, la siembra o cosecha, trabajos comunales, etc. Es una danza de agradecimiento a las fuerzas de la naturaleza y del universo.

Los pastorcillos es una danza difundida por el Perú entero, aunque cada región conserva sus peculiaridades. Se baila en grupos infantiles en Nochebuena para celebrar el nacimiento de Jesús. Los bailarines son niños de la ciudad de Chachapoyas, provistos de panderetas y sonajas, que también cantan villancicos en honor del Niño Dios. A diferencia de otras regiones del norte del Perú, aquí el baile es mixto: cuatro alegres niñas, vestidas íntegramente de blanco, conducen rítmicamente al niño Jesús hacia su pesebre, donde lo esperan los regalos que han dejado los reyes magos y los pastorcitos.

El carnaval se baila durante estas fiestas carnestolendas en las calles y alrededor de la yunsa o humisha, árbol cargado de regalos. Las parejas bailotean al compás de una melodía parecida al huayno mientras circunvalan el árbol, hasta que éste es derribado por los golpes de hacha que le asestan alternadamente los concurrentes.

Otras danzas importantes de este departamento son: la conchiperla, con un lance consistente en que el varón ponga su rodilla a tierra mientras tiende su pañuelo a su pareja – de no hacerlo, deberá beber una copa de aguardiente en castigo; el trapichillo, baile de cuatro parejas que se toman de la mano derecha y danzan girando de derecha a izquierda; y la divertida quinsamana, en la
cual los danzantes se intercambian insultos y piropos a manera de contrapunto. También son importantes el ancashkeskin, las trenzas y la chuquiac. El pueblo de Jalca es reconocido oficialmente como la capital folclórica de Amazonas.

Fiestas y celebraciones
Los pueblos de Amazonas son muy creyentes en Dios, los santos y los milagros. Pero muchas de estas ideas religiosas se encuentran impregnadas de su particular cosmovisión de ver todo lo que les rodea como animado. Así, muchas de las imágenes religiosas están ligadas a fantásticas apariciones en las que prima alguna cueva. Hay, por ejemplo, tres vírgenes que fueron encontradas en una cueva por una misteriosa pastorcita que fue extrañamente atraída hacia ese lugar. Estas tres vírgenes son las de Belén, Sonche y Levanto.

Entre las celebraciones religiosas destaca la fiesta de la Virgen de Asunta, patrona de Chachapoyas, que se celebra cada 15 de agosto. La fiesta religiosa se ve complementada además con actividades culturales, recreativas y sociales, en las que participa todo el pueblo. Otra fiesta patronal de suma importancia es San Nicolás, que se celebra cada 5 de septiembre en la provincia de Rodríguez de Mendoza. San Nicolás Tolentino es el patrón de Mendoza y la oración que se le ofrece con mayor asiduidad es: “San Nicolás, patrón de mi pueblo, quiero y adoro porque saca las almas del purgatorio”.

Principales atractivos

El departamento de Amazonas cuenta con una gran variedad de atractivos naturales, históricos, arqueológicos y arquitectónicos, que ofrecen al visitante las más diversas opciones para una estadía plena. Se puede acceder por vía terrestre a través de la carretera que la une con Jaén y Chiclayo y por vía aérea hasta el aeropuerto en Chachapoyas. Los hermosos paisajes, la mayoría de carácter tropical, pueden ser admirados en casi todas las provincias. Las caídas de agua, conocidas como velos, se encuentran con abundancia en Utcubamba, Bagua y Condorcanqui, y son utilizadas frecuentemente como fuentes de recreo. Los impresionantes pongos de Rentema y Manseriche ofrecen una vista espectacular y cruzarlos por sus puentes colgantes es una experiencia única. La fauna en este departamento es abundante. Tigrillos, loros, tucanes y monos destacan entre las muchas especies que habitan en la región selvática del departamento. Ante la presencia de cazadores furtivos, se creó la Zona Reservada Santiago-Comaina, con el fin de proteger sobre todo las especies que se encuentran en peligro de extinción.

Sin duda, el mayor atractivo histórico es el complejo arquitectónico de Kuélap, al que se puede acceder desde la ciudad de Chachapoyas (unas cuatro horas en auto). Las paredes de los edificios están decoradas con frisos que representan figuras geométricas y de animales (en su mayoría reptiles). Los edificios circulares han soportado el paso del tiempo gracias a que fueron olvidados y la maleza los recubrió por más de 400 años.